Las plumas son importantes en la vida del ave, y la industria avícola, tal cual la conocemos hoy día, no sería tan exitosa si no fuera por ellas. Exigen atención continua, pues siendo no comestibles debe evitarse su presencia en los productos.
En el portal Avicultura.info (https://avicultura.info/las-
Pudiendo llegar a aproximadamente 8.000 por ave, las plumas son un medio fácil y rápido de determinar mucho de los atributos fisiológicos que, de lo contrario, exigirían pruebas adicionales. Por ejemplo, destaca el portal, si al alimento le falta algún componente importante, la calidad y la cantidad de plumas se ven inmediatamente afectadas.
El emplume es un proceso integrado y controlado por las aves por medio de interacciones complejas entre la tiroides, gónadas, cerebro y por distintos factores ambientales.
Las plumas son una extensión de la piel, desarrolladas como epitelio queratinizado derivado de folículos especializados en la dermis. Ellas crecen en áreas llamadas de tracto, pero hay áreas donde ellas todavía no crecen y que se conocen como apteria.
Su desarrollo se da en tres fases distintas:
Fase 1 – las plumas natales, aquellas que recubren los pollitos y les ofrecen protección térmica hasta que hayan desarrollado su sistema termo-regulatorio.
Fase 2 – las plumas juveniles, o de transición, cuya duración es función de la especie, genética y necesidades del ave.
Fase 3 – las plumas adultas, subdivididas en tres tipos distintos: plumillas, como las del abdomen; filoplumas, asemejadas a cabellos y encontradas en las áreas apteria, y las plumas de contorno, presentes en las demás áreas del cuerpo del ave. Según en donde se encuentren, estas plumas de contorno varían en forma, tamaño y textura en función al área del cuerpo que recubren.
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